A la edad de 12 empecé a obsesionarme con mi cuerpo y al ver cercalas Navidades (y todas las comilonas que eso conlleva) decidí vomitartodo lo que comía, y como una cosa lleva a la otra… termine conanorexia.
Nací en un entorno cristiano y a los 4 años entreguémi vida al Señor. Era la típica hija de pastores y misioneros que se sabe TODO en la escuela dominical y que es un ángel hasta los 12 casi13 años, (ahora tengo 16).
Perdí 20 Kg. en 5 meses. Durante todo ese tiempo le preguntaba al Señor por qué me había dado este cuerpo y por qué tenía yo que sufrir tanto. No encontré respuestas a esas preguntas y llegue a la conclusión de que o Dios no existía o y ono le importaba nada.
No podía dejar de ir a la iglesia ya que mis padres me hacían ir, pero yo ni cantaba, ni oraba, ni participaba,porque como Dios no me hacía caso, yo a Él tampoco.
A los 5meses mis padres se enteraron y me obligaron a ir al psicólogo, pero yo seguía perdiendo peso. Llegue a tal punto que mi padre me sentó y me dijo entre lágrimas: Claudia, si adelgazas un gramo más te tenemos que ingresar. Decidí empezar a comer algo y no vomitar nada.
Recuperéun poco de peso pero mi relación con Dios seguía estancada, hasta quese presentó El Kampa CTC 2006 (un campamento que organizan mis padres para hijos de misioneros latinoamericanos).
Yo iba dispuesta adarle una oportunidad a Dios y Él la tomó. Una de las noches una chicadel equipo de monitores dio su testimonio, que era muy parecido al mío.Ver que alguien que había sufrido las mismas circunstancias que yo y había salido victoriosa del trastorno, me llenó de ánimo y me hizo verque si Dios la ayudó a ella a salir, también me podía ayudar a mí.
Otr acosa que me tocó mucho fue que durante todo el campamento, Dios habló a personas diciéndoles que me dijesen que Él pensaba que era preciosa y que me amaba a pesar de todo.
La última noche del campamento,durante la alabanza, Dios me habló directamente. Me dijo que era perfecta, valiosa y que me amaba a mi, no por mi cuerpo, ni por micara, sino por ser simplemente Claudia
En ese momento re-entregué mi vida al Señor y a partir de ese momento empezó mi mejoría tanto la física como la espiritual.
No puedo decir que desde ese momento no he vuelto a pensar en tirarlo todo por la borda y recaer, pero sí puedo decir que cada vez que soy tentada y flojeo, Él me susurra que a sus ojos soy perfecta y muy valiosa y queindependientemente de lo que opine la gente, lo que Él piensa es laverdad y lo que me tiene que importar.
Aun hoy, tres casi cuatro años después, no sé las todas las razones por las que he tenido que pasar por eso, pero sí sé que una de ellas es que Dios quiere que ayude y apoye a gente que ha pasado o está pasando por lo mismo que yo. Y trasmitirles todo Su amor y verdad. La verdad de que son perfectos, demucho valor y amados por Dios.
Un versículo que me dio muchagente para animarme fue Cantares 4:7 que dice: Tú eres hermosa, amadamía, hermosa de pies a cabeza. ¡En ti no hay defecto alguno!
Artículo sacado de ahoraq.com
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