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Esto no solo es aplicable a que El Espíritu Santo que mora en nuestras
vidas es quien acudirá en nuestra ayuda (literalmente hablando) cuando
las fuerzas del mal aventajan las nuestras, o simplemente que es vasto
para suplir nuestras necesidades sin nuestra intervención humana (‘’No
es con ejército ni con fuerzas’&rsquo
, sino en entender que Él está morando
en nuestras vidas y tiene acceso a las áreas mas íntimas, conoce
nuestros anhelos, aspiraciones y sus motivos verdaderos, sabe cuando
descendemos al área de la carnalidad en nuestros pensamientos y cuando
nos predisponemos a responder a la concupiscencia:’’yo soy el que
escudriña la mente y el corazón’’ (Ap 2:23). No vivir conscientes de la
presencia de la tercera persona de la trinidad en nuestras vida,
contrasta con el porque nos permitimos asimilar todo cuanto viene del
mundo y es pecado, perder de vista que es esa Persona la que pone las
condiciones para movernos en el mundo de pecado sin relacionarnos con
el, nos convierte en cristianos trabajados y cansados. David cantó su
experiencia personal de esta forma: ‘’bendito sea Jehová mi roca quien
adiestra mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra’’ Salmo
144:1, el apóstol Pablo estimulaba a los cristianos del primer siglo
vivir un estilo de vida sobrenatural: ‘’Andad pues en el Espíritu y no
satisfagáis los deseos de la carne’’ (Gal 5:16).