Viernes, 27 de junio de 2008
Publicado por marioescobargolderos @ 9:10
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Tengo un amigo no casado que ora fervientemente a Dios para que le disminuya o incluso le elimine el impulso sexual. Esto le es causa de tentación constante. De la manera más amable que puedo, le digo que dudo que Dios conteste a su oración de la manera que él quiere. Lo más probable es que él tenga que aprender la fidelidad como todo el mundo, dependiendo de la disciplina, de su comunidad y de sus constantes declaraciones de dependencia.

Por cualquiera que sea la razón, Dios ha permitido que este mundo quebrantado soporte su condición de caído por mucho tiempo. Dios parece valorar el carácter más que nuestra comodidad, y a menudo usa los mismos elementos que nos causan la mayor incomodidad como Sus herramientas para formar dicho carácter. Esto fue cierto en la vida del apóstol Pablo, quien oró infructuosamente para que su misterioso «aguijón en la carne» fuera eliminado (2 Corintios 12RollEyes.

En mi propia vida, estoy tratando de mantenerme abierto a nuevas realidades, sin culpar a Dios cuando mis expectativas no quedan satisfechas, sino confiando en que Él me guiará a través de mis errores hacia la renovación y el crecimiento. Quiero aprender cómo confiar en que «el Padre sabe más» en cuanto a cómo funciona este mundo. Veo que la manera en que puede que yo quiera que Dios actúe no logra los resultados que yo podría esperar.

Cuando Dios envió a Su propio Hijo -sin pecado, lleno de gracia y sanidad- nosotros le matamos. Dios mismo permite lo que preferiría que no sucediera, a fin de alcanzar una meta mayor. -PY

Dios usa nuestras dificultades para desarrollar la semejanza de Su Hijo en nosotros.

Tags: pruebas, lucha, Cristo

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